¿Es Windows 8 una catástrofe?

Para los que no estén informados, primero un resumen. Ha salido el anunciadísimo Windows 8. De momento solo se puede comprar una actualización, bien por descarga o en DVD, a un precio bastante bajo. No hay versión completa tal y como había antes. La única versión instalable sin SO Windows previo es la versión OEM, y como novedad se puede comprar sin PC, pues han relajado la licencia en este sentido.

Muchos dicen que Windows 8 es un desastre por su principal novedad: un nuevo interfaz gráfico. Hay sesudos análisis sobre él de la mano de grandes blogstars, por lo que no voy a entrar en detalles. Comentaré lo importante.

El cambio de interfaz gráfico tiene dos aspectos a considerar. El primero es que es un cambio desde un escritorio tradicional, o sea, menu central + aplicaciones en ventanas + cambio entre ventanas + gestor de archivos integrado. Se ha cambiado a un escritorio que rompe con el tradicional de la misma forma que se pasó de Gnome 2 a Unity y a Gnome 3, para abreviar. Más o menos, esos escritorios se parecen: menú grande y pulsable, poca información en pantalla pero de diferentes fuentes, aplicaciones a pantalla completa, esquinas activas, no inmediatez en cambio entre aplicaciones, etc. Vamos un “neodesktop” orientado a tablets y pantallas cercanas a la los dedos, y con la parafernalia de costumbre: su tienda, sus cuentas online, su sincronización y todo eso mejor o peor conseguido.

El segundo aspecto a considerar es que hay un escritorio tradicional como una aplicación donde se tiene aproximadamente todo lo que había en Windows 7, salvo el menú inicio, que no está y su funcionalidad está repartida en esquinas, barras y clics derechos. Cuando instalas en Windows 8 una aplicación “convencional”, dicha aplicación aparece en este escritorio y no entra en el flujo de trabajo del nuevo escritorio. Esto es un punto muy importante en mi opinión, porque si se usan aplicaciones de la nueva interfaz se podría acabar cambiando de un modo a otro continuamente.

Por lo tanto, la impresión (usando analogías) que uno tiene al trabajar con Windows 8 es la de tener una especie de sistema simplón como Android y un Windows 7 virtualizado y no integrado donde ejecutas tus aplicaciones antiguas. Esto no tiene por qué ser malo. A veces.

Los usuarios cuya forma de usar el ordenador (¿workflow?) es la de encender – google – facebook – miApp – apagar estarán encantados con el nuevo sistema. Yo los llamo usuarios básicos, sin menospreciar, que usan el ordenador como medio de acceder a un par de herramientas sin ganas de complicarse, aunque estén en sesiones de un día completo. Estos usuarios, con suerte, no volverán a ver el escritorio clásico.

Pero hay usuarios que necesitan usar un buen número de aplicaciones y no necesariamente las que vienen con el SO. Que hacen tratamiento intensivo de datos, escriben mucho, manipulan cantidad de archivos y están acostumbrados a un flujo tradicional, pues dicho flujo ha sido perfeccionado y perfeccionado durante años. Estas personas podrán usar también Windows 8 pero van a ser sometidas a una tensión enorme al tener que abandonar su área bien acotada y pequeña de trabajo donde tienen todo centralizado y buscar ventanas y opciones aquí y allá, y no digamos si usan aplicaciones de ambos entornos simultáneamente. Esta gente se va a cabrear bastante y probablemente se queden con Windows 7 hasta que se jubilen. A lo mejor podrían refugiarse en MacOS o Linux, pero este último parece que está decidido a no ofrecer una distro decente.

Por supuesto no faltarán las toneladas de parches y aplicaciones que cambien cosas tanto de MS como de terceros, pero esto es lo que hay de momento.

Este Windows 8 híbrido parece que es un paso más hacia un sistema rígido y simplón de aplicaciones certificadas como ahora son los smartphones. ¿Es esta ruta catastrófica? No para los usuarios. Los ordenadores personales están condenados a funcionar así tarde o temprano: herramientas simples de cara al usuario, y por qué no decirlo, totalmente controlados por las corporaciones, que es lo que enferma a la FSF y a otros muchos. En realidad, lo entiendo. El PC clásico todavía tiene mucha vida, pero va a desaparecer.

via Barrapunto.com

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